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GRAVE ATENTADO A LA SEGURIDAD Y SOBERANIA ALIMENTARIA

 

El Gobierno promulgó la “Ley de revolución productiva, comunitaria y agropecuaria” que entre sus artículos incorpora la producción, importación y comercialización de productos genéticamente modificados o transgénicos (art. 15 y 19), autorizando el uso de cultivos transgénicos para paliar la crisis alimentaría que sufre el país,  afirmación que refleja un desconocimiento de la realidad agrícola nacional.

 

Bolivia es centro genético de cientos de alimentos que han enriquecido nuestra dieta e incluso de diferentes países del mundo; es el caso de el Maíz, la papa, el cacao,  el maní,  y otros que se suman a los alimentos a los que han recurrido los habitantes de estas regiones hace cientos de años. Considerando la extraordinaria biodiversidad del país, el problema de los alimentos de Bolivia (y el mundo), no es por la falta de tecnologías, es por la organización socio-económica existente en el país y por las políticas de Estado referidas a este tema, que en todo caso hacen más referencia a la inequidad en el  acceso a los alimentos.

 

En este sentido, el gobierno debe conocer que los transgénicos no tienen más rendimientos que los cultivos convencionales y eso está demostrado en los diferentes concursos de variedades de soya que se realizan año tras año en el país. En el caso del maíz transgénico que se quiere introducir, en la Argentina se ha comprobado que el rendimiento no es mayor del 3% en comparación con el maíz convencional y por esta razón  no se ha recomendado su uso, es más, se ha recomendado sembrar variedades de maíz No transgénico. En otras palabras, no vamos a enfrentar la crisis alimentaria con transgénicos. Eso lo enfrentaremos con una adecuada planificación de la producción agrícola en base a la demanda interna del mercado y con variedades no transgénicas que no dañan los suelos, no contaminan las variedades nativas y no afectan a la salud humana.

 

Hasta tres años, Bolivia producía suficientes alimentos para el mercado nacional e inclusive exportaba y no sembraba transgénicos. Entonces, ¿qué quiere el gobierno que discursa tanto de soberanía alimentaria? No debemos perder de vista que la seguridad alimentaria no es sostenible sin una Soberanía alimentaria., y si introducimos semillas transgénicas, pasaremos a depender de la provisión de los insumos de 3 empresas transnacionales que son las dueñas de esta semillas, además de pagar patente por su uso.

 

¿Qué es lo que consumimos los bolivianos? Todos los días comemos: arroz, maíz, trigo, papa, aceite de soya, azúcar, etc. Estos cultivos son priorizados para ampliar su producción… entonces seguramente mañana estaremos alimentándonos de transgénicos. ¿Esto es seguridad y soberanía alimentaria?  ¿Qué pasará con las más de 400 variedades de maíz que existe en el país? Seguramente se contaminaran y desaparecerán. Entre los derechos a la alimentación, no solo esta el acceso alimentos, sino a que estos sean sanos, derecho que tenemos todos los bolivianos. 

 

¿Donde queda el famoso discurso de nuestro presidente, hace poco más de un año, en la I Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en que hizo tanto énfasis contra los transgénicos?